Archivo mensual: diciembre 2011

Terremotos causados por inyección de fluidos

Es conocido que los fluidos que discurren por zonas de fractura facilitan los movimientos tectónicos, actuando como lubricantes en las zonas de tensión. Lo que se ha descubierto es que la inyección de fluidos en el terreno, para la extracción de petróleo o gas natural, puede ser la causa de una serie de terremotos de cierta intensidad en la región de Lancashire (Inglaterra) y sobre todo en la zona centro del estado de Oklahoma (EEUU), donde existe una gran cantidad de fracturas asociadas.

En Oklahoma, un estado situado en el centro de EEUU, se produjo el pasado 13 de octubre el segundo mayor terremoto de su historia, con una magnitud de 4,7 grados. Este terremoto suponía la guinda para una actividad tectónica inusual en los últimos años, donde se pasó de tener una media de 2 a 6 temblores importantes al año, entre 1972 a 2008, a 50 en el año 2009 y 103 en 2010.

El aumento del número de terremotos coincidió con una época en la que se incremento la actividad consistente en inyectar fluidos en las explotaciones de gas natural para extraer un mayor volumen, siendo Oklahoma uno de los estados donde mayor cantidad de este gas se extrae en EEUU. Esta inyección ocasiona una mayor lubricación de las fracturas, facilitando los movimientos, y también una mayor presión subterránea, que facilita la salida de una mayor cantidad de gas.

Pero este caso no es único. También en Inglaterra se ha detectado un caso similar de terremotos y técnicas de inyección de fluidos similares a las vistas en Oklahoma y que provocaron una serie de terremotos.

Ante el temor de nuevos sismos, el geólogo Arthur McGarr, del Servicio Geológico de California, presentó una ponencia en el Congreso Anual de Geofísica de San Francisco, en la que explicaba un método de cálculo para determinar la magnitud máxima estimada de un terremoto según el volumen de agua que se inyecte en el terreno, a partir de los datos tomados en Oklahoma y en explotaciones geotermales experimentales en Suiza.

McGarr indicó la relación entre estos dos factores, exponiendo que para un volumen de agua de unos 10.000 metros cúbicos se estimaba un terremoto de magnitud 3,3 grados. En el caso de doblar la cantidad de fluido inyectado, la magnitud ascendería 0,4 grados (hay que tener en cuenta que la magnitud de energía liberada en un terremoto es exponencial y no lineal), y así sucesivamente, a mayor inyección de fluidos.

Este cálculo permite estimar el riesgo posible en la zona, en este caso tanto el centro de Oklahoma como Suiza, siendo necesario un estudio personalizado para otros lugares donde se utilice esta técnica.

Pero además de las implicaciones tectónicas de este modo de explotación, también es necesario comprobar otras implicaciones medioambientales de esta técnica, como puede ser la contaminación de suelos y aguas subterráneas.

Noticia en Times y Scientific American.

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El yeso en Marte implica nuevas condiciones geológicas

Hace unos días, la NASA publicaba el descubrimiento de una capa de 1 a 2 centímetros de espesor de lo que podría ser yeso, tras los análisis realizados con el espectrómetro de rayos X del rover Opportunity, su descubridor, que detectó la presencia de calcio y sulfato, con la posibilidad de agua en su composición, que si es suficiente, nos daría el sulfato cálcico que forma el yeso.

La capa, bautizada como Homestake , se encuentra en el borde del cráter Endeavour, y es la primera vez que se detecta en esta planicie de 30 kilómetros, que el rover Opportunity lleva explorando los últimos 7 años. Pero no es la primera vez que se detecta este mineral en Marte. Observaciones desde la órbita del planeta, detectaron en el norte formaciones de yeso muy similares a las existentes en dunas del estado de Nuevo México.

La importancia de encontrar yeso en Marte no solo por reconfirmar la existencia de agua en el planeta hace millones de años, si no que implica unas condiciones de formación anteriormente no vistas y que podrían haber sido compatibles con la vida. Estas condiciones, a diferencia de las de otros minerales de base sulfatada ya detectados (como hematites), implican un medio acuoso con una acidez baja y una cantidad apreciable de agua para su depósito, puesto que el yeso es un mineral que se deposita en las fases intermedias a finales del proceso de colmatación de una cuenca sedimentaria.

Erosión solar

Cuando hablamos de erosión lo primero que se nos viene a la cabeza son los efectos que causan el agua y el viento, en sus diferentes versiones, sobre las rocas, siendo parte de los factores de la evolución geológica de nuestro planeta. Pero cuando elevamos la escala de este proceso evolutivo, y nos dirigimos a otros astros rocosos, entran en juego otras formulas erosivas.

Con solo mirar hacia el cielo cualquier luminosa noche, podemos observar nuestra Luna, un satélite basáltico cuya evolución geológica parece muerta desde hace unos cuantos millones de años, pero cuya erosión continua activa. No, no es que se haya descubierto grandes ríos procedentes de alguno de sus cráteres, ni tampoco violentas tormentas que levanten su polvorienta superficie.

Para comprender la erosión que se produce en su superficie debemos desplazarnos ciento cincuenta millones de kilómetros, directamente a nuestro Sol. Desde el astro rey se producen una serie de tormentas solares que eyectan una intensa ráfaga de viento solar, compuesto por corrientes de gas conductor, denominado plasma, en forma de nubes con toneladas de este gas y de un tamaño que puede llegar a ser como nuestro planeta. Estas nubes se desplazan a miles de millones de kilómetros por hora hasta impactar con aquello que se ponga por el medio.

A la Tierra no la afectan directamente, debido a que el campo magnético nos protege y se quedan en espectaculares auroras. Pero cuando estas masas chocan contra la Luna o Marte, que no poseen un campo magnético global, ven como su superficie es impactada y es arrastrada una gran cantidad de material e incluso la causa de la pérdida de su atmosfera, como es el caso de Marte, donde, salvo zonas puntuales, no posee un campo magnético global que  lo proteja. Pero tranquilos, las huellas de los astronautas de las misiones Apolo aún no se borraran. Para eso se necesitaran muchos más años. Muchos más millones de años.

Cada cosa por su nombre

Los términos que se usan para nombrar las cosas pueden ser muy diversos. Vivimos en un lenguaje con múltiples sinónimos, antónimos y palabras que reflejan un significado muy concreto. Cada profesión incluso tiene su propio lenguaje, eso que se denomina argot, y que un buen amigo decía, cuando nos oía hablar a los geólogos de la empresa, que decíamos cosas muy raras.

Expresarse con propiedad es fundamental para que nos hagamos entender, que no es lo mismo que escribir de forma correcta, aunque ayuda. Utilizar el término apropiado nos evitará dar demasiadas explicaciones después y el ideario lingüístico de nuestra sociedad emplea muchos términos geológicos que es necesario aclarar, para que todos aprendamos a usarlos y a saber qué es exactamente lo que significa.

Cuando se hablan de rocas, minerales, cristales, vidrio o piedra, sabemos exactamente lo que queremos decir en un contexto determinado, pero cada una de esas palabras, tienen una relevancia mucho mayor.

Una roca es una sustancia solida y compacta formada por uno o varios minerales. Una piedra es muy similar, pero en este caso no es un término geológico, aunque usemos muchos su origen griego petro/a. Una piedra es usada en construcción e ingeniería y no incluye rocas como las arcillosas.

En componentes más pequeños nos adentramos en los minerales, un compuesto solido (generalmente), inorgánico, natural y con una composición química definida y de, generalmente, poseer una estructura interna, denominada cristal. Hay otros minerales no cristalínos, el vidrio, el cual suele tener un origen volcánico o fuertes deformaciones en las rocas. Por lo tanto cuando hablamos del cristal de las ventanas nos estamos refiriendo a un vidrio, porque su estructura molecular no es la misma.

Los cristales, que además de ser minerales pueden ser compuesto orgánicos como las vitaminas, están definidos por una organización de los átomos en estructuras cristalinas reducidas a siete principales y cuyo estudio lo realiza la cristalografía. El vidrio es una sustancia no cristalina, puesto que no posee una estructura interna definida o amorfa.

Por último he de hablar de las gemas y de la piedra preciosas. Es habitual hablar con estos términos de diamantes, rubíes, esmeraldas. El término está bien empleado cuando hablamos de joyería, donde se tañan y se engarzan en oro, plata, platino, conformando joyas, pero cuando se habla de minas y canteras donde se extraen, estamos hablando de minerales, ni tan siquiera piedras.

Expresar nuestras ideas es necesario para avanzar, pero si podemos, hagámoslo lo mejor posible.