Archivo mensual: octubre 2012

El reino de los vertebrados 2ª parte

Estamos en el Pérmico. La Tierra está formada por un único gran océano y un inmenso continente que llamarán Pangea. Es, casi, un inmenso desierto, un lugar terrible para vivir si no estás cerca de la costa. Es probable que haya zonas donde lleve años sin llover. Tal vez siglos.

Es en esta época cuando aparece un nuevo grupo, los reptiles. Su especialización es muy sencilla. Al no haber agua sus crías no hubiesen podido hacer como hacen las de los anfibios, seguramente relegadas a zonas ecuatoriales, pero hay mucho terreno que recorrer y muchos nichos ecológicos que van quedando vacantes por la masiva extinción que se está produciendo en el planeta. Si las crías no pueden nacer en el agua que lo hagan en la tierra. Así la evolución dio a luz al huevo.

Es tan sencillo como que a la misma hueva, producida por peces y anfibios, se le confiere una cubierta protectora dura, la cascara, que mantiene al embrión en el interior, protegido del exterior y en un medio acuoso. Las crías se desarrollan en este medio y cuando nacen son miniaturas de sus padres. La transformación está completa antes de nacer.

Los reptiles pronto se diversificaron. Una parte se separó pronto, aún en el Pérmico. La otra rama continuó su camino evolutivo que dio paso a diferentes clases que darían los Testudines en el Triásico (las tortugas), los Lepidosauria (serpientes y lagartos) y a los Cocodrlia (cocodrilos) a finales del Triásico.

La primera rama, a partir de la que aparecieron animales enormes que no lograron dejar un registro viviente en la actualidad, apareció un reducido grupo que presentó una innovación increíble ¿Por qué dejar huevos a partir de los que nacerán nuestras crías en nidos donde pueden que los cacen depredadores y los desarrollamos en el interior de nuestros cuerpos? Así aparecieron los mamíferos.

Este aspecto evolutivo se produjo por la presión que ejerció otra clase de descendientes de los reptiles: los dinosaurios.

Dinosaurios, pterodáctilos, pterosaurios, ictiosaurios, vivieron en la Tierra durante el Mesozoico, pero son los primeros quienes se llevaron el mayor foco de atención. Cientos de especies compusieron este género que desde el Triásico al Cretácico dominaron la Tierra firme.

Pero antes de desaparecer algunos dinosaurios desarrollaron plumas. Es probable que inicialmente solo fueran un elemento decorativo y de atracción para las hembras. Luego su desarrollo en las patas delanteras propició que se utilizaran para realizar planeos por su estructura en filamentos.

El archaeopteryx se considera el abuelo de todas las aves la primera que se pudo diferenciar de los dinosaurios.

Entonces llegó el meteorito. En un juego de billar cósmico golpeó la Tierra, ayudando a que la previsible extinción que estaban sufriendo los dinosaurios, por un aumento en el volcanismo en todo el planeta, se completara de forma drástica. Hace 65 millones de años, tal vez 63 millones de años en algunos registros, los dinosaurios dejaron de caminar por el planeta.

Solo los seres más adaptados sobrevivieron. En un mundo que redujo su temperatura, por el polvo que cubría la atmósfera, aquellas que podían regularse térmicamente de forma eficiente tenían mucho que ganar.

Los mamíferos eran quienes poseían las mejores condiciones para ocupar ese puesto. Relegados durante millones de años a ser seres pequeños y nocturnos, vieron de nuevo la luz del día y comenzaron a ocupar los nichos abandonados. A partir de ese momento aumentaron progresivamente de tamaño, desde minúsculas musarañas hasta los mamuts lanudos, llegando a climas que ni los dinosaurios hubieran pensado en poder ocupar.

Durante los últimos millones de años han ocupado el planeta. Los marsupiales no fueron exitosos y eso lo demuestra que se encuentren recluidos en Australia, un ecosistema a parte del resto de los continentes y que los que existían en Sudamérica, se extinguieran en cuanto Norteamérica, donde existían los placentarios, se unió para formar un único continente y se mezclaran las especies.

Los cambios han sido muchos y algunos mamíferos han vuelto al mar, como delfines o ballenas, y otros han emprendido el vuelo, como los murciélagos. Pero las mutaciones han permitido una gran diversidad todas ellas presionadas por un medio en constante cambio.

El reino de los vertebrados: 1ª parte

La Tierra se convirtió en el reino de los vertebrados en cuanto el primero de ellos evolucionó lo suficiente para hacerse cada vez más competitivos. Su aspecto inicial simple era solo un parpadeo de aquello en lo que se convertirían sus descendientes.

Cada uno de los vertebrados tuvo su época. Como si fuesen tipos de música, cada uno de los grupos de vertebrados ocupó una franja de tiempo en el que fueron exitosos, creando grupos con más o menos éxito, que se pusieron ante el exigente público de la evolución.

Pero ante todo comencemos con los primeros.

El medio en el que los cordados aparecieron y evolucionaron fue el mar. En pocos millones de años se convirtieron en los dominadores del medio, pasando de ser lombrices a peces que podrían asemejarse con serpientes.

Son los peces sin mandíbula, pero sin aletas, conocidos como myxini y que presentaban un cráneo, para luego aparecer otro grupo similar, en este caso con aletas en sus cuerpos alargados, unos seres cuyo pariente viviente más cercano son las lampreas, apareciendo por primera vez entre el Silúrico y el Devónico.

La aparición de la mandíbula es otro hito evolutivo que permitió a estos animales una nueva arma para ser depredadores más efectivos, haciendo aparición durante el Devónico. A partir de aquí se crearon dos grupos sumamente efectivos en la evolución.

Unos son los peces cuyo esqueleto está formado por cartílago, caso que incluye a los tiburones, auténticos supervivientes en el tiempo. El otro grupo son los que su esqueleto está formado por hueso: los osteíctios.

Este es el grupo de los teleostomi cuya primera separación la forman los peces cuyas aletas están formadas por radios entre los que se incluye la sardina o el atún. Otra separación producida millones de años después, entre el Devónico y el Carbonífero, está formada por los peces cuyas aletas son lobuladas y que darán pie a más evoluciones.

En un punto intermedio debió de ocurrir un cambio fundamental, muy probablemente influenciado por el Sol y la Luna.

La Luna, el Sol y la Tierra forman un trío de grandes masas. Estas influyen sobre las otras dos produciendo cambios y movimientos. Tal vez la más reconocible es la que afecta a los océanos de la Tierra, donde el Sol y la Luna controlan las mareas que se producen en las costas.

Es bastante probable que peces que vivían junto a la costa se quedaran atrapados entre los periodos de marea alta y marea baja. Aquí entraban en acción las aletas y la lucha por respirar. Aquellos con las más fuertes llegarían al agua. Aquellos que pudieran retener más aire aguantarían más. La combinación de ambas dio paso a los Dipnoia, peces con pulmones primitivos y funcionales, con aletas parecidas a patas.

El paso siguiente solo era conquistar el mundo más allá del agua.

Los primeros trethepoda, literalmente cuatro patas, caminarían por tierra firme a finales del Devónico, aunque no es hasta el Carbonífero cuando su vida se vuelve más terrestre por medio de los anfibios. No obstante es un grupo que añora el agua y no puede vivir sin el líquido elemento. Es tal el apego que tiene con los peces que necesitan serlo en su etapa inicial en la que nacen por parten a parir de huevos colocados en el agua donde pasan su etapa larvaria y cuando son suficientemente mayores salen a tierra y sufren una metamorfosis total. Los más conocidos de este grupo de vertebrados son las ranas, pero no aparecieron hasta el Triásico, cuando otro grupo de vertebrados tratan de dominar el planeta.