El reino de los vertebrados: 1ª parte

La Tierra se convirtió en el reino de los vertebrados en cuanto el primero de ellos evolucionó lo suficiente para hacerse cada vez más competitivos. Su aspecto inicial simple era solo un parpadeo de aquello en lo que se convertirían sus descendientes.

Cada uno de los vertebrados tuvo su época. Como si fuesen tipos de música, cada uno de los grupos de vertebrados ocupó una franja de tiempo en el que fueron exitosos, creando grupos con más o menos éxito, que se pusieron ante el exigente público de la evolución.

Pero ante todo comencemos con los primeros.

El medio en el que los cordados aparecieron y evolucionaron fue el mar. En pocos millones de años se convirtieron en los dominadores del medio, pasando de ser lombrices a peces que podrían asemejarse con serpientes.

Son los peces sin mandíbula, pero sin aletas, conocidos como myxini y que presentaban un cráneo, para luego aparecer otro grupo similar, en este caso con aletas en sus cuerpos alargados, unos seres cuyo pariente viviente más cercano son las lampreas, apareciendo por primera vez entre el Silúrico y el Devónico.

La aparición de la mandíbula es otro hito evolutivo que permitió a estos animales una nueva arma para ser depredadores más efectivos, haciendo aparición durante el Devónico. A partir de aquí se crearon dos grupos sumamente efectivos en la evolución.

Unos son los peces cuyo esqueleto está formado por cartílago, caso que incluye a los tiburones, auténticos supervivientes en el tiempo. El otro grupo son los que su esqueleto está formado por hueso: los osteíctios.

Este es el grupo de los teleostomi cuya primera separación la forman los peces cuyas aletas están formadas por radios entre los que se incluye la sardina o el atún. Otra separación producida millones de años después, entre el Devónico y el Carbonífero, está formada por los peces cuyas aletas son lobuladas y que darán pie a más evoluciones.

En un punto intermedio debió de ocurrir un cambio fundamental, muy probablemente influenciado por el Sol y la Luna.

La Luna, el Sol y la Tierra forman un trío de grandes masas. Estas influyen sobre las otras dos produciendo cambios y movimientos. Tal vez la más reconocible es la que afecta a los océanos de la Tierra, donde el Sol y la Luna controlan las mareas que se producen en las costas.

Es bastante probable que peces que vivían junto a la costa se quedaran atrapados entre los periodos de marea alta y marea baja. Aquí entraban en acción las aletas y la lucha por respirar. Aquellos con las más fuertes llegarían al agua. Aquellos que pudieran retener más aire aguantarían más. La combinación de ambas dio paso a los Dipnoia, peces con pulmones primitivos y funcionales, con aletas parecidas a patas.

El paso siguiente solo era conquistar el mundo más allá del agua.

Los primeros trethepoda, literalmente cuatro patas, caminarían por tierra firme a finales del Devónico, aunque no es hasta el Carbonífero cuando su vida se vuelve más terrestre por medio de los anfibios. No obstante es un grupo que añora el agua y no puede vivir sin el líquido elemento. Es tal el apego que tiene con los peces que necesitan serlo en su etapa inicial en la que nacen por parten a parir de huevos colocados en el agua donde pasan su etapa larvaria y cuando son suficientemente mayores salen a tierra y sufren una metamorfosis total. Los más conocidos de este grupo de vertebrados son las ranas, pero no aparecieron hasta el Triásico, cuando otro grupo de vertebrados tratan de dominar el planeta.

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