El reino de los vertebrados 2ª parte

Estamos en el Pérmico. La Tierra está formada por un único gran océano y un inmenso continente que llamarán Pangea. Es, casi, un inmenso desierto, un lugar terrible para vivir si no estás cerca de la costa. Es probable que haya zonas donde lleve años sin llover. Tal vez siglos.

Es en esta época cuando aparece un nuevo grupo, los reptiles. Su especialización es muy sencilla. Al no haber agua sus crías no hubiesen podido hacer como hacen las de los anfibios, seguramente relegadas a zonas ecuatoriales, pero hay mucho terreno que recorrer y muchos nichos ecológicos que van quedando vacantes por la masiva extinción que se está produciendo en el planeta. Si las crías no pueden nacer en el agua que lo hagan en la tierra. Así la evolución dio a luz al huevo.

Es tan sencillo como que a la misma hueva, producida por peces y anfibios, se le confiere una cubierta protectora dura, la cascara, que mantiene al embrión en el interior, protegido del exterior y en un medio acuoso. Las crías se desarrollan en este medio y cuando nacen son miniaturas de sus padres. La transformación está completa antes de nacer.

Los reptiles pronto se diversificaron. Una parte se separó pronto, aún en el Pérmico. La otra rama continuó su camino evolutivo que dio paso a diferentes clases que darían los Testudines en el Triásico (las tortugas), los Lepidosauria (serpientes y lagartos) y a los Cocodrlia (cocodrilos) a finales del Triásico.

La primera rama, a partir de la que aparecieron animales enormes que no lograron dejar un registro viviente en la actualidad, apareció un reducido grupo que presentó una innovación increíble ¿Por qué dejar huevos a partir de los que nacerán nuestras crías en nidos donde pueden que los cacen depredadores y los desarrollamos en el interior de nuestros cuerpos? Así aparecieron los mamíferos.

Este aspecto evolutivo se produjo por la presión que ejerció otra clase de descendientes de los reptiles: los dinosaurios.

Dinosaurios, pterodáctilos, pterosaurios, ictiosaurios, vivieron en la Tierra durante el Mesozoico, pero son los primeros quienes se llevaron el mayor foco de atención. Cientos de especies compusieron este género que desde el Triásico al Cretácico dominaron la Tierra firme.

Pero antes de desaparecer algunos dinosaurios desarrollaron plumas. Es probable que inicialmente solo fueran un elemento decorativo y de atracción para las hembras. Luego su desarrollo en las patas delanteras propició que se utilizaran para realizar planeos por su estructura en filamentos.

El archaeopteryx se considera el abuelo de todas las aves la primera que se pudo diferenciar de los dinosaurios.

Entonces llegó el meteorito. En un juego de billar cósmico golpeó la Tierra, ayudando a que la previsible extinción que estaban sufriendo los dinosaurios, por un aumento en el volcanismo en todo el planeta, se completara de forma drástica. Hace 65 millones de años, tal vez 63 millones de años en algunos registros, los dinosaurios dejaron de caminar por el planeta.

Solo los seres más adaptados sobrevivieron. En un mundo que redujo su temperatura, por el polvo que cubría la atmósfera, aquellas que podían regularse térmicamente de forma eficiente tenían mucho que ganar.

Los mamíferos eran quienes poseían las mejores condiciones para ocupar ese puesto. Relegados durante millones de años a ser seres pequeños y nocturnos, vieron de nuevo la luz del día y comenzaron a ocupar los nichos abandonados. A partir de ese momento aumentaron progresivamente de tamaño, desde minúsculas musarañas hasta los mamuts lanudos, llegando a climas que ni los dinosaurios hubieran pensado en poder ocupar.

Durante los últimos millones de años han ocupado el planeta. Los marsupiales no fueron exitosos y eso lo demuestra que se encuentren recluidos en Australia, un ecosistema a parte del resto de los continentes y que los que existían en Sudamérica, se extinguieran en cuanto Norteamérica, donde existían los placentarios, se unió para formar un único continente y se mezclaran las especies.

Los cambios han sido muchos y algunos mamíferos han vuelto al mar, como delfines o ballenas, y otros han emprendido el vuelo, como los murciélagos. Pero las mutaciones han permitido una gran diversidad todas ellas presionadas por un medio en constante cambio.

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Una respuesta a “El reino de los vertebrados 2ª parte

  1. Gracias, de verdad, corazon, gracias.

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