El bosque fósil de Verdeña

En ocasiones existen secretos ocultos durante millones de años que la casualidad hace salir a la luz que hacía tanto que no rozaba su superficie. La geología tiene varios de estos ejemplos que sobre todo tienen que ver con la paleontología. Bien conocidos son los descubrimientos de el hombre de Neandertal en una mina de carbón en Alemania o el yacimiento de Atapuerca gracias a la construcción de una trinchera de ferrocarril por esta sierra burgalesa (España) y que no vio pasar trenes, pero si a investigadores de talla mundial para descubrir algunos de los secretos del árbol genealógico de nuestra especie y sus parientes.

Entre estos secretos geológicos se encuentra el bosque fósil de Verdeña. Situado en la localidad del mismo nombre, al norte de la provincia de Palencia (España), se encuentra este tesoro de la paleobotánica.

Bosque Verdeña 01El paleobosque se encuentra al oeste del pueblo, pudiéndose acceder a el mismo por un camino entre un bosque de los que abundan en esta zona geográfica, muy cercana a la ruta de los pantanos y que está poblada por algunos osos pardos en las montañas, tal es así que en el mismo pueblo existe un centro de interpretación de este animal amenazado y que progresivamente se va recuperando.

Tras atravesar este camino que parece no conducir a nada se llega hasta la pared donde el bosque descansa.

Su descubrimiento se debió a la industria del carbón, industria que ha sido un motor importante de la economía de la zona desde finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX. No tan potente como la minería de Asturias o León, la localidad de Barruelo de Santuñan es la capital provincial de esta industria crucial, con un museo muy recomendable.

Si bien la minería del carbón se realiza predominantemente bajo tierra, existen algunas franjas de esta roca oscura que pueden ser explotadas a cielo abierto, caso que dio pie al descubrimiento del paleobosque.

A mediados de la década de 1980 es cuando se descubre este paleobosque, reflejo de la vegetación existente en el Carbonífero, hace aproximadamente 350 m.a., cuando esta zona era una zona deltaica muy extensa y que, como reflejan las diferentes capas de carbón, tuvo diferentes etapas de avance y retroceso, otorgando una complejidad extrema a la geología de la montaña palentina, con 13.000 metros de sedimentos repartidas en cuatro cuencas diferentes posteriormente deformadas fuertemente por los procesos orogénicos posteriores.

LycopsidaEl paleobosque es visible en un tramo de pared de roca arenisca vertical debido a las deformaciones, con una longitud de 180 metros por entre 8 a 12 metros de alto, donde se ven claramente los troncos y tocones de los árboles de la clase Lycopsida que formaban este bosque.

Alguna riada provocó que los árboles cayeran, pero la magnífica conservación ha permitido a investigadores de todo el mundo estudiar esta pared, convirtiéndola en uno de los ejemplos más importantes a nivel mundial de paleobotánica. La deformación de la orogenia Hercínica fue benévola y la conservó sin fracturarla, para que muchos millones de años después pudiesen volver a la luz y nos descubriera los secretos que a veces se guardan en las rocas.

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