Archivo mensual: enero 2014

El hacedor de terremotos

En unos días se va a jugar la Superbowl, unos de los eventos deportivos del año que arrasa en audiencias en EEUU año tras año con anuncios que desafían el raciocinio sobre lo que un segundo puede costar.

Pero si eso es deporte, ¿este no es un blog de geología? Sí, tenéis razón, pero para una vez que logro juntar mi profesión con una de mis aficiones, el football americano, continuad leyendo.

En la final de este año, la que hace la Superbowl XLVIII (equis-ele-uve-palito-palito-palito o 48ª) se van a enfrentar los Denver Broncos y los Seattle Seahawks, campeones de sus respectivas divisiones (AFC y NFC) en el estadio Metlife de Nueva York o tal vez debería decir New Jersey.

LynchEntre los jugadores que se enfrentaran por el Vince Lombardi (así se llama el trofeo) hay varios jugadores que destacan por cada conjunto, pero del que me interesa hablaros juega para los Seahawks y su nombre es Marshawn Lynch.

Lynch juega en la posición de running-back, la cual es una posición de ataque y habitualmente se sitúa junto al quarterback (este creo que si sabéis quien es) o detrás de él. Su forma de juego puede ser de bloqueo o bien como tomador y corredor del balón, diferente a los receptores (wide-recivers) que corren y les lanzan el balón. Lynch es uno de los mejores jugadores en esta posición y un auténtico terror para las defensas rivales. Su apodo es “Beast mode” (Modo bestia).

Este nombre define plenamente lo sucedido el ocho de enero de 2011 (fecha en EEUU a esa hora) durante los playoffs. Los Seahawks se enfrentaban a los New Orleans Saints en un partido apretado en el marcador. Los Seahawks tenían el balón en la yarda 33 de su propio campo a falta de 3:38 del cuarto final ganando por 34-30. Un touchdown les daría una ventaja casi insalvable para los Saint.

El balón es pasado al quarterback y este se lo entrega a Lynch que hace honor a su nombre. Donde otro hubiera sido parado por la barrera que supone la línea ofensiva y defensiva, doce hombres enormes luchando por proteger al que lleva el balón o placarlo, según la camiseta que se lleve, Lynch sale victorioso y aunque dos hombre tratan de placarlo consigue deshacerse de ellos. Un tercero se lanza a por él, y por un instante parece que ha cumplido su cometido, pero como si el corredor estuviera embadurnado de mantequilla, no consigue derribarlo. Un cuarto hombre está cerca, en circunstancias normales nadie podría escapar a eso, pero en un prodigio de energía, con el brazo que no lleva el balón, Lynch no solo se escapa sino que lo humilla empujándolo varias yardas diciéndole que no, que ese balón era suyo y no se lo iba a dar. Ahora, rodeado de sus compañeros y contrarios (hasta su propio quarterback aparece por allí) corre hacía la línea de anotación. Dos defensas más salen a su paso, pero no son capaces nada más que de rozar sus piernas antes de pegar un salto y anotar un touchdown memorable que certificaría el pase de los Seahawks.

Solo habían pasado 16 segundos y recorrido 67 yardas. El Qwest field (ahora se llama Century link), el ensordecedor estadio de Seattle, era una locura. Tal vez, como otras tantas veces, habían roto el record de decibelios en un estadio abierto. ¿No había nadie midiéndolo? Pero como para no volverse locos. Acababa de producirse la jugada que se ha nombrado como “Beast Quake”.

Y el nombre es perfecto para esta jugada porque es lo que produjo. El estadio repleto, más de 66.000 personas gritando, saltando, dándose abrazos de alegría ante una de las más sobresalientes carreras de la historia de la NFL hicieron retumbar el suelo de Seattle y un sismógrafo del la Red Sísmica del Noroeste del Pacífico (Pacific Northwest Seismic Network) detecto este movimiento.

Como declaró John Vitale, el entonces director del centro, normalmente solo se detecta el movimiento producido por el tráfico rodado por esta zona del centro de la ciudad, junto con explosiones de canteras próximas a Seattle, pero este terremoto-humano era la primera vez que se detectaba.

SismogramaVitale incluso escribió un artículo posterior en el que estudió todos los registros de la temporada 2010 en la que los Seahawks jugaron en casa, detectándose varios picos de intensidad, pero ninguno comparable al del 8 de enero.

Lo realmente bueno de este terremoto, que alcanzó más de 2 grados de magnitud, es como se puede observar perfectamente la secuencia de acontecimientos y la reacción del público mientras están sucediendo. Como el balón es entregado al quarterback (hike), como Lynch rompe cada uno de los placajes contra él, como humilla al rival empujándolo a más de cinco yardas de distancia, como continua hasta el touchdown y lo celebra con sus compañeros, hasta que llega el punto extra, momento en el que el temblor comienza a remitir hasta niveles normales.

Posteriormente se han seguido registrando temblores similares producto de la afición de lo Seahawks, pero ninguno como aquel y esperemos que ninguno tan grande como el que sufren los Gotham Rogues. Aunque ese fue culpa de Bane.

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Un paseo por los salares

En el verano anterior a que comenzara la carrera, mi tío me invitó a pasar unos días con él. Por aquel entonces vivía en Alcazar de San Juan (Ciudad Real, España) y durante más de dos semanas me llevó a varios lugares de la región de Castilla la Mancha. Descubrí los ojos del Guadiana y los altos del Tajo, pero un pequeño lugar, tal vez no tan turístico y bello como los anteriores, me quedó fascinado por bastante tiempo.

En Mota del Cuervo (Cuenca) los ajos son su seña de identidad. Sus ristras de ajos son famosas y bellas a partes iguales, junto con un calor veraniego de esos que te golpean como un puño en el estómago. Mi tío había vivido allí por unos años y además de al pueblo me acercó hasta la cercana ermita de la localidad. Allí se encuentra la imagen de la virgen patrona, la Virgen de Manjavacas, un nombre bastante curioso. Pero cerca de la ermita, junto a la base de la loma que corona, un par de lagunas me sorprendieron.

Aquellas lagunas no eran como las de cualquier otro lugar. El calor de julio había hecho desaparecer todo el agua, pero donde debería haber grietas de desecación, como si el oasis seco de un desierto se tratara, había una capa de sal blanca que parecía nieve recién caída. Mis manos la tomaban y se deshacía entre mis dedos, cayendo en cristalitos brillantes hasta el suelo seco. Mis pies se hundían con facilidad, crujiendo hasta llegar al fondo.

RioHace unos meses he tenido la fortuna de ir a varios salares del norte de Chile y aquel recuerdo volvió a mi mente. Me encontraba ansioso por ver con mis propios ojos aquello de lo que tanto había leído y que me costaba ponerle rostro.

Y ahí estaba, ascendiendo una pequeña loma con el todoterreno cuando elLaguna roja salar de Pajonales apareció al otro lado. Inmenso, blanco, plano, con límites claros marcados por las ignimbritas y las faldas de antiguos volcanes superados por otros nuevos. Impresionante.

Sal y volcánDurante cuatro semanas, separadas en dos campañas, pude visitar hasta catorce salares diferentes y Pajonales solo fue el primero.

Lo sorprendente de los salares es su diversidad. Cada uno tiene aspectos que lo caracterizan inequívocamente, pero eso no quiere decir que sean únicos. Entre ellos también hay similitudes y aún más si se encuentran cercano uno de otro.

Sin duda la costra salina me sorprendió bastante. Mi primer contacto conFlamencos ella, en aquellas lagunas secas, no podía ser tan fuera de lo real a lo que vi en los salares. Mis botas apenas se hundían en el terreno y solo en las zonas cercanas al agua podía notar cómo me hundía sin arriesgarme a más. Incluso costras antiguas hacían que me esforzara más para caminar sobre ellas, con formas irregulares, levantadas por la sequedad y moldeadas por el viento fuerte que sopla en aquellas alturas.

La cantidad de agua también fue una sorpresa. Cuando uno piensa en un salar piensa en sequedad en que no va a encontrar agua, y aún más si se encuentra en el desierto de Atacama, el más seco del mundo. Pero había agua, y mucha, cargada con sales disueltas que se pegaban a la mano en cuanto uno la introducía en sus frías aguas, algunas de ellas con hielo. Pero sin duda era lo mejor. Aguas cristalinas, capaces de enseñar el fondo a más de cuatro metros de profundidad, con colores diversos, que pasaban del turquesa, al rosado y al verde esmeralda de una laguna muy ácida.

AtardecerLa vida que existe en aquello lugares era sorprendente. Sin duda forman núcleos de vida en el único lugar con agua y de forma abundante. Manadas de vicuñas asustadizas, patos, perdices, gaviotas del atacama y una gran cantidad de flamencos, danzantes en esas aguas someras, filtrando con sus picos las aguas cargadas de microorganismos.

Fue una experiencia sin igual, con cientos de fotografías sorprendentes en un paisaje que jamás pensé que vería con mis propios ojos, en medio del silencio, rodeado de volcanes, con una laguna frente a mí y la sal bajo mis pies. Inolvidable.

El (posible) problema geológico en el canal de Panamá

Falla geológica. Estas dos palabras, algo mal interpretas en varios medios españoles, que identifican a la falla como una estructura geológica y no como la otra acepción (error), están causando muchos dolores de cabeza y la posibilidad de pérdida o ganancia (según desde el punto de vista desde el que se mire) de millones de dólares o euros (también según desde que lado del Atlántico se mire).

   bloque-de-panamaAntes de meterme en materia voy a hacer un resumen rápido de la geología. Panama se encuentra en Centroamérica, el país situado más al sur de todos los que forman este grupo. El carácter que lo hace especial es que su territorio es el más joven de los existentes en esta zona del planeta, nacido hace apenas 15 millones de años (ma). Entonces Sudamérica y Norteamérica eran dos enormes islas separadas desde el desgajamiento de Pangea y entre ambas había un canal que conectaba el océano Pacífico con el océano Atlántico, los cuales mezclaban sus aguas por el primitivo canal de Panama, donde solo había un archipiélago de islas volcánicas.

En el periodo entre los 15 ma y los 2 ma, la placa del pacífico empezó a subducir bajo la placa del Caribe, aumentando la actividad en la zona y acercando a las dos grandes islas que formaban las dos Américas. Progresivamente la zona del canal se fue llenando de sedimentos procedentes del sur, del norte y de las islas del canal, que progresivamente se fueron uniendo hasta que formaron el actual istmo que corresponde al territorio de Panama, ocurriendo esto hace 2 ma.

Este istmo no solo unió a Sudamérica y Norteamérica también ocasionó cambios en la circulación oceánica de todo el planeta, cambiando drásticamente el clima en Europa, donde la corriente del golfo tiene unas implicaciones fundamentales para que el clima sea mucho menos severo de lo que debería ser. Además la biología de Sudamérica se trastocó totalmente, al adentrar desde el norte los mamíferos placentarios (como nosotros) y que fueron el desencadenante de la extinción de los mamíferos marsupiales existentes en Sudamérica.

El canal de Panama fue un proyecto de gran envergadura que este añoPanama_Canal_Map_ES cumple un siglo. Su construcción permitió el transporte por mar de mercancías pasando de un océano a otro, reduciendo considerablemente los costes y el tiempo de transporte.  Su modo de funcionamiento es mediante esclusas que unen el Atlántico con el lago Gatún, el lago Gatún con el lago Miraflores y el lago Miraflores con el Pacífico, en tres esclusas denominadas Gatún, Pedro Miguel y Miraflores.

El sistema de esclusas es bien conocido y lo que permite es salvar desniveles de agua. Esto se consigue llevando la embarcación hasta un cajón cerrado mediante una puerta. Una vez en el interior se cierra una segunda puerta y se comienza a llenar o drenar de agua el interior. Esto hace que el barco se eleve o baje hasta el nivel del agua que se encuentra la segunda puerta. Una vez alcanzado solo es necesario abrir la puerta y que la embarcación continúe su camino. Esto se realiza puesto que los niveles del agua de los lagos interiores son más altos que los de los respectivos océanos.

¿Por qué ampliarlo? Pues porque los barcos cada vez son más grandes y permiten mayores cargas, pero las esclusas se quedaron pequeñas, por lo que se están construyendo dos nuevas esclusas, cada una para conectar con cada océano.

Ahora me adentro en el meollo. Los responsables de Sacyr, la empresa concesionaria española, aducen que existen una serie de fallas geológicas en la construcción y que no fueron comunicadas por las autoridades Panameñas en el momento de la licitación.

Cantera PanamaCuando lo escuche por primera vez pensé directamente en los áridos utilizados para el hormigón. Esto es debido a que Panamá es una zona con rocas volcánicas y este es el material, que por lógica, se utilizaría en la construcción por razones logísticas y de costes. Las rocas volcánicas suelen tener problemas por su mineralogía y sus estructuras internas que pueden hacer inviable su uso y que incluso se recoge en la legislación española (EHE-08).

Si me fio del personal de Sacyr, esto no era el problema principal, aunque, según he leído, uno de los secundarios.

El problema se encuentra más al fondo, concretamente en el subsuelo de las futuras esclusas, por lo que entramos en problemas geotécnicos del terreno. Estos pueden ser varios. Uno puede ser la carga portante que acepte y que su asentamiento sea mayor al calculado. Esto es normal e incluso en los edificios es visible en pequeñas grietas en las paredes que a veces alarman a los nuevos inquilinos, ya que el terreno se debe adaptar a una cantidad enorme de peso sobre ella, por lo que se estrecha. Este estrechamiento, denominado asentamiento, se puede calcular perfectamente, pero puede que los ensayos realizados o la información tomada no haya sido del todo perfecta y se estén viendo cosas raras.

Canal de PanamaOtro de los aspectos que se me ocurren es que las capas portantes se encuentren muy por debajo de lo estimado y sea necesario profundizar para encontrar capas donde asentarse mejor. Esto es fácil de explicar cuando vemos que están construyendo aparcamientos en medio de varios edificios. En algunos casos es posible que el terreno sea firme, por lo que se excava y luego se construye el muro de contención. En otros casos es necesario realizar el muro antes mediante pilotes, que no es otra cosa que una serie de perforaciones que se realizan en el terreno en el que se introduce un esqueleto de acero y posteriormente hormigón. Una vez seco y después de realizar la excavación queda un pilar, que siguiendo una regularidad conforma un “muro” el cual se refuerza por el peso que realiza los edificios colindantes sobre el suelo. Estos pilotes se profundizan hasta unas profundidades muy determinadas, las cuales no se alcanzaran nunca al excavar, sirviendo esta parte como sostenedor, como si de una verja anclada al suelo se tratara. Si el terreno donde se clava el pilote no es lo suficientemente compacto, como una roca, puede ocurrir que el pilote se incline más de lo necesario con el suelo existente en los laterales.

Es probable que el problema sea un tercero que no he determinado.

Ante todo si que hay un problema geológico que se puede ver entre líneas de los comunicados. De la roca excavada para la construcción de las esclusas se tenía previsto utilizar el 96% del material para el hormigón. Esto al final no ha ocurrido si ha tenido que transportar árido de otros lugares para construcción, por lo tanto algo le pasa a la roca de la zona que antes no se sabía (¿minerales, estructuras, alteraciones?)

Sin duda hay un problema geológico y es necesario encontrar un responsable. No sé si serán las empresas contratistas, con Sacyr a la cabeza, o, me inclino por esta vía, ya que fueron quienes realizaron el estudio y dieron la información a las empresas constructoras, las autoridades panameñas. Sea como fuera, y sin importar la nacionalidad, por ahorrar unos cientos de miles de dólares o de euros (según el lugar del Atlántico desde el que se mire) va a suponer un sobre coste en las obras miles de veces superiores.