Archivo mensual: febrero 2014

Mapas geológicos imaginarios

La imaginación es un arma poderosa. Desde hace decenas de siglos la imaginación del hombre ha sido la mejor manera de progresar y de alguna manera evolucionar. Desde que en la zona de Mesopotamia (Asia) se ideara la escritura, y con ello el nacimiento de la historia, muchos han utilizado esta forma de progreso para transmitir no solo conocimientos sino también su propia inventiva con historias.

Ha pasado mucho tiempo desde Edipo o de Homero. Hemos pasado por Cervantes y por el rey Liar. Ulises ya no solo desea encontrarse con Penélope, sino pasear por las calles de Dublín. Miles, millones de personajes y tras ellos un mundo, en ocasiones, imaginario.

Las nuevas tecnologías han traído otra forma de expresión de una historia y no hablo del cine, sino de los videojuegos. Una fortuna de magia interactiva, donde nosotros somos los protagonistas de la historia incluidos en un guión que en ocasiones es sumamente absorbente.

Hoy quiero hablar de dos mundos en particular, dos mundos donde se ha llegado a definir una geología, que aún siendo imaginaria, está basada en todo lo que conocemos en la realidad y que pudieron originarlos. Estoy hablando de la Tierra media y de la provincia de Skyrim, del vasto continente de Tamriel.

Hablar de la Tierra media es hablar de Tolkien. Este sudafricano, que pronto partió a Inglaterra, participó en la primera guerra mundial y posteriormente fue profesor en la prestigiosa universidad de Oxford. Puede que alguien desconozca quien es, pero si se hablar de ”El señor de los anillos” o de “El Hobbit”, todo el mundo sabrá a qué me refiero.

La Tierra media es lugar donde se desarrollan estas dos historias, parte final de una de la eras de este mundo imaginario, mucho más amplio de lo que la mayor parte de la gente conoce.

Tolkien fue un pionero al realizar un mapa de la Tierra media, una ayuda increíble para los lectores y seguramente para él mismo a la hora de escribir los libros y relatos que transcurren en esta prodigiosa tierra.

En el año 2009 Benjamin D. Hilton y el profesor Eric Christensen publicaron la Geología de la Tierra media. Este documento de diez páginas relata la geología y la tectónica que desencadenaron la elevación de las diferentes montañas del paisaje.

Tierra mediaSi bien en los libros de Tolkien no hay grandes descripciones de la geología, con, que recuerde, apenas un par de menciones a texturas y color, la imaginación y el estudio del mapa proporcionado por el propio autor por parte de estos dos geólogos es prodigiosa para establecer unos condicionantes que suenan totalmente creíbles.

Ellos plantean un escudo situado al sureste de la Comarca, donde viven los Hobbits de edad Precámbrica. Ya en el Jurásico, la presión de la dorsal existente en mar del Oeste, provoca el inicio de una subducción que hace que se genere una etapa volcánica que es el origen de las montañas Nubladas, situadas al Este de la comarca y donde se encuentra el refugio de Elrond. Pero ya en el Cretácico, tras la etapa compresiva inicial que favorece el vulcanismo, comienza una etapa distensiva, donde comienzan a aflorar rocas graníticas en las zonas donde viven los hobbits.

Entre el Terciario y el Cuaternario, siempre según los autores, se comenzó una etapa de subducción desde la zona sur, produciendo el inicio de la formación de las montañas que rodean el reino de Mordor, en una etapa de vulcanismo. Progresivamente esta subducción, en forma de pinza, avanza desde el este hacia el oeste, llegando al reino de Gondor, formando las montañas de esta zona de forma casi sincrónica con los primeros indicios de intrusiones graníticas en Mordor.

La extensión de los sedimentos del Cuaternario es amplia, como era de esperar, ocupando una gran cantidad de la superficie de este continente Tolkiano.

El otro mundo del que quiero es Skyrim, que ha muchos ni les sonará posiblemente. Skyrim no solo da nombre a una provincia sino que es el título del quinto juego de la saga The Elder Scroll, un juego de rol en tercera persona que nos lleva al continente de Tamriel.

Este mundo virtual está habitado por Nordicos y por otras razas que los jugadores, entre los que me encuentro, hemos disfrutado en los anteriores títulos, convirtiendo a este como uno de los más ambiciosos y uno de los más reconocidos por crítica y aficionados. Desde Morrowind (tercero en la serie), pasando por Oblivion (el cuarto) y llegar a Skyrim se ha ido sufriendo una notable evolución gráfica.

Lo más impresionante de Skyrim es sin duda los paisajes y la posibilidad de recolectar minerales de la propia roca. Al fin algo de geología.

La geóloga irlandesa Jane Robb se propuso la realización de un mapa geológico de esta provincia, contando con un mapa donde se encontraban todas estas ocurrencias minerales. En su blog lo explica perfectamente, pero voy a hacer un pequeño resumen.

Si alguno ha podido jugar y ha recorrido sus extensiones, ha podido Skyrimcomprobar como hay grandes montañas, junto con praderas con mamuts y zonas con geyseres y aguas termales. Toda esta visión superficial y la aparición de minerales ha permitido a Jane definir una tectónica de la zona.

Ella plantea que existen dos zonas activas de rift, una al oeste, en dirección sureste a noroeste, y una segunda casi perpendicular a la primera, con dirección casi oeste a este. Además existe un empuje tectónico desde el sur, que origina las montañas que lo limitan con la provincia de Cyrodiil (al sur) y un segundo desde el este hacia al oeste, paralelo al segundo rift antes referido, con un inicio de subducción con un proceso de cabalgamiento.

En el propio artículo ya se argumenta que esta disposición en principio imaginaria, solo teniendo en cuenta la geografía, concuerda en parte con la mineralogía, en cuanto a los depósitos de oro, hierro y malaquita que aparecen a lo largo del mapa.

Sin duda son dos trabajos increíbles, cargados de mucha imaginación y horas de esfuerzo, y en ambos casos tratando el tema con seriedad. Sin duda, como es la visión que tiene Jane Robb del asunto, son una buena manera de educar sobre geología sin apenas moverse de casa y a la vez pasando un buen rato.

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Cuarto y mitad de roca

Cuando estaba en la carrera tuve un montón de horas de prácticas con el microscopio. En ellas mirábamos rocas en lámina delgada y aprendíamos a reconocer las propiedades ópticas de los minerales y las diferentes texturas.

Cada vez que cogíamos una de aquellas láminas delgadas el profesor nos advertía que la tratásemos con cuidado y cada vez que se oía el sonido de una de aquellas láminas rebotando en el suelo, estoy seguro de que el profesor perdía una semana de vida.

No comprendí hasta que salí de la universidad el por qué de esa preocupación. Había dos razones fundamentales. Una era la práctica, que era el poder encontrar otra lámina con la textura o el mineral que pretendían enseñarnos y que fuese didáctico. La segunda, y de la que voy a hablar, es por la fabricación de las láminas delgadas.

Gabbro_pmg_ss_2006Aquel elemento frágil lo dábamos por hecho y no lo veíamos como un elemento de estudio del todo artesanal. Si bien existen máquinas que facilitan y agilizan su elaboración, es la mano del fabricante, por no llamarlo artista, quien le da su toque final y toda su magia durante todo el proceso.

El primer paso es realizar el primer corte a partir de la roca que llega al laboratorio. En ella se ha podido realizar una indicación de por dónde queremos hacer la lámina o una zona específica que queremos estudiar. Si no queda a la elección de quien la fabrica. En este paso se llega a cortar un prisma que tiene una de sus caras el área que ocupa la lámina de vidrio que posteriormente se utilizara.

En ocasiones es necesario el reforzar la muestra con una resina, porque su alteración o su estado es tan endeble que se puede deshacer, literalmente, en nuestras manos, y la muestra necesita un tratamiento previo antes de seguir.

Tras este primer rebaje se procede al pulido. Este se realiza con la función de que una de la caras de la roca quede lo más plana posible. Para realizar esta labor se utilizan diferentes abrasivos en polvo, normalmente alúmina o carborundo, ambos aleaciones artificiales con una dureza próxima a la del diamante. Para realizarlo solo es necesario poner el abrasivo en una plancha y mezclarlo con agua para que forme una pasta. Se toma la muestra y se frota sobre ella haciendo giros. Esto puede realizarse en tornos, similares a los de los escultores de arcilla, girando a alta velocidad para que se haga mucho más rápido.

Lo habitual es pasar la muestra por varios abrasivos, desde el más grueso al más fino, para ir logrando un acabado cada vez mejor. El acabado final, el plano perfecto, es una superficie pulida, con un reflejo en espejo, donde los minerales brillan. Este acabado es el que se utiliza para el estudio de minerales opacos y metálicos, pero eso es otra historia.

Ahora que tenemos una superficie plana hay que pegarla sobre una lámina de vidrio. Para ello es necesario un pegamento específico (una resina epoxy) o un bálsamo (el más utilizado es el bálsamo de Canada). Se unta la superficie lisa y se extiende sobre ella como si fuera mantequilla en una rebanada de pan. Se debe colocar una capa homogénea y que cubra toda la superficie y de ahí a la lámina. Este momento es crítico para que no queden burbujas de aire entre el pegamento y la lámina de vidrio ya que aparecerían en el posterior estudio en el microscopio y es muy molesto. Una vez que comprobamos que no hay burbujas se coloca en una placa calefactora y se pone presión encima. La temperatura no es muy alta, de unos 50ºC, y no mucha presión, pero esto hará que el pegado sea mejor y más rápido.

Tras unos treinta minutos se comprueba el estado y se deja enfriar, si se ve seco, antes de continuar.

Una vez fría tenemos una lámina de vidrio con un taco de roca pegado a ella. El siguiente paso es cortar. Yo utilizaba una máquina que me permitía realizar un corte hasta los 0,5 mm de espesor, pero esto aún es demasiado grueso para estudiarlo por lo que hay que rebajarlo y la manera es mediante un pulido. En una máquina se pueden alcanzar hasta los 0,1 mm, que aún es mucho espesor.

A partir de este momento vuelve el trabajo manual. En las mismas condiciones en las que se ha realizado el primer pulido de la roca se realiza este, eso sí, con mucho más cuidado y evitando abrasivos muy gruesos ya que el pulido que necesitamos es muy fino y un par de pasadas por los gruesos podrían destruir todo el trabajo que hemos realizado hasta ahora.

Mientras se realiza este pulido final entra en escena el microscopio por primera vez, en este caso para determinar si la lámina está bien o necesita algo más de trabajo. En principio, una lámina está terminada cuando se alcanzan los 0,03 mm de espesor, que para comparar es aproximadamente 1/3 del espesor de un cabello humano. Con este espesor se conocen diferentes propiedades ópticas de los minerales que permiten reconocerlos y estudiarlos y que los hace únicos respecto a otros con características muy similares y que a lo mejor, en un primer vistazo, han quedado desapercibidos.

Todo el proceso lleva, aproximadamente, seis horas de trabajo si la roca está bien y se porta. Otras en peores condiciones pueden llevar varios días de trabajo. Ahora entiendo mejor a mis profesores.