Archivo mensual: septiembre 2014

Gutiérrez que le veo

Enseñar no es una tarea sencilla. Si lo fuera todos lo podríamos hacer y si realmente pensáis que estáis hechos de la pasta para impartir conocimientos pensadlo dos veces. Tan solo hay que imaginarse una clase llena de niños o de adolescentes. Tres decenas de pares de ojos mirándoos directamente a vosotros, papel en la mesa, bolígrafo en la mano y humedeciéndose los labios dispuestos a pegar la primera dentellada en cuanto tengáis el primer resbalón.

Y eso no es todo. Os harán preguntas, muchas. Podrán a prueba vuestro conocimiento y día tras día, clase tras clase, los alumnos, los padres, el resto de profesores y el director o directora os estarán midiendo vuestro desempeño, con la espada de Damocles continuamente sobre vuestra cabeza para caer en el momento que menos sospechéis.

Los nervios hay que tragárselos, preparar un extenso temario que sea interesante y que además sea competente con lo que tenéis que impartir. Exámenes para hacer y cientos a corregir. Buenos y malos momentos. Y en el instante en el que os sintáis más a gusto, sonara la campana de fin de la clase y os daréis cuenta de que el curso ha terminado y es hora de volver a empezar de nuevo.alumnos apaticos

Por fortuna o por desgracia no soy profesor, aunque en mi familia hay unos cuantos y tengo amigos maestros de escuela, pero a veces he pensado como  desarrollaría un curso de geología y solo puedo sucumbir ante la perspectiva. Comparando frente a otras asignaturas resulta complicado establecer algo claro sobre lo que trabajas y has estudiado.

Tal vez una de las peores cosas que puede tener la geología al enseñarla es que si no se enseña bien puede resultar sumamente aburrida. Tal vez junto a las matemáticas sean las dos disciplinas científicas que se enseñan en la educación básica que resulten más desagradables para el alumnado e incluso existe la opción de no llegar a cursar geología al ser optativa, lo que hace que su importancia descienda.

Comparado con otras asignaturas la geología tampoco ofrece unos incentivos básicos que la hagan divertida o visual, todo hay que decirlo.

Por ejemplo, con la física, es fácil imaginar el comportamiento de losrocas-geologia conceptos enseñados en la vida real. El lanzamiento de una bala de cañón describe un tiro parabólico. El rozamiento de una caja en una cuesta permite observar los diferentes vectores que afectan su descenso. La óptica de unas gafas es fácilmente representable con unos cristales y una pared blanca.

La biología es muy similar. Con un microscopio y unas gotas de una charca podemos observar la rica vida de los protozoos. Una consulta de internet nos permite acceder a imágenes de cientos de animales o documentales de televisión donde se les ve en movimiento. Observar el crecimiento de una planta es tan fácil como tomar una alubia, ponerla entre algodones empapados de agua en un vaso transparente y esperar.

Las matemáticas, a pesar de lo complicadas que pueden llegar a ser, obtienen resultados a partir de nuestra mano. Sumas, restas, divisiones y multiplicaciones han dado muchas satisfacciones cuando se realizan bien. Integrar para determinar un área o emplear la trigonometría para saber la longitud del lado de un triángulo se comprueba con solo una reglar y una buena mano dibujando.

La química solo necesita algunos compuestos y con solo mezclarlos en las proporciones adecuadas obtendremos la respuesta a los enigmas básicos planteados.

¿Pero con la geología que hacemos?

Se puede pensar en una colección de minerales, pero no es tan sencillo como salir al campo y empezar a mirar en el suelo. Con las rocas lo mismo. Tener una buena colección de rocas y minerales es un arduo trabajo para tener una personal, pero que un instituto tenga una representación en buenas condiciones de varias decenas de minerales y rocas es complicado, y mucho más aún que se conserven en buen estado después de pasar por cientos de manos.

No podemos pedir que las montañas aceleren su crecimiento para que la tectónica de placas solo sea diferentes fotos de lugar distintos del mundo y hacer que un chaval de quince años tenga un acto de fe cuando en realidad las hormonas le están pidiendo que no sea para nada religioso.

Hablar de fósiles se podría hacer, pero salvo que se tenga una sala enorme, nadie va a tener más allá de un trilobite y un par de ammonites. Para ver un dinosaurio, que es lo que todos piden, se necesita una excursión y eso es dinero y certificados y mucho trabajo para que a lo mejor acabe por no concederse la visita y todo quede en papel mojado.

¿Entonces no se puede enseñar geología de manera sencilla? ¿Los profesores están abocados a impartir largas y tediosas lecciones donde los nombres de minerales acaben sonando como un mantra adormecedor? ¿Hutton se revolverá en su tumba viendo como el interés por la ciencia que desarrolló acaba muriendo por su propio fracaso comunicativo?

Sin duda, no es un reto sencillo.

Qué hacer en caso de terremoto

Entre las catástrofes naturales más impredecibles, la primera de todas son los terremotos por el simple hecho de que no se sabe nunca cuando va a actuar, pero en el momento en que nos vemos envueltos en su ondulante paso, pocos sabremos reaccionar, salvo que durante nuestra vida pasemos mucho tiempo en lugares con fuerte sismicidad.

triangulo4Tratar con un terremoto se puede dividir en tres fases diferenciadas: una previa, el terremoto y el post-terremoto.

Si vivimos o nos trasladamos a una zona donde los terremotos están a la orden del día, es necesario hacernos con una serie de accesorios básicos de supervivencia. Si vamos de vacaciones no creo que sea necesario. Normalmente hoteles, hostales y otros lugares de residencia cuentan con los implementos básicos ante estas situaciones.

El primero de los elementos que tenemos que adquirir es una linterna y no, no vale la del teléfono. La linterna puede ser a baterías, por lo que deberemos tener una reserva de estas por si se agotan las que tenemos, o bien podemos optar por las de carga manual. En ambos casos debemos tenerlas en buen estado y sabiendo que funcionan.

Lo segundo a tener en cuenta es agua potable. Lo mejor es tener una pequeña reserva de agua embotellada, que se puede guardar en cualquier lado y que nos asegurará su buen estado al encontrarse sellada. Es importante porque si la linterna nos sirve por si el suministro eléctrico falla, el agua nos permitirá subsistir frente a rotura de cañerías y el desabastecimiento de agua potable. Recordad que podemos pasar más tiempo sin comer que sin beber.

Lo tercero es tener comida enlatada y frutos secos. Esto nos permitiráSISMO alimentarnos durante el tiempo en el que ante una situación grave no se puede abastecer a la población. Lo ideal es que sea comida cocinada, que no necesite una preparación excesiva. Abrir y listo.

Lo cuarto es una navaja multiusos porque, como su nombre nos dice, nos sirve para un roto como para un descosido.

Todo esto se tiene que mantener y saber exactamente donde se encuentra en nuestra casa. No vale cambiarlo de sitio cada dos por tres, porque puede que en el momento en el que se necesite no lo encontremos y lo último en lo que tenéis que estar pendiente es en estar buscando estas cosas por toda la casa cuando realmente las necesitéis.

Entramos en la fase del terremoto. Llega sin avisar salvo que tengáis un sismógrafo en casa y os indique las ondas P. Os puede pillar en el sofá viendo una película, escribiendo en el ordenador, jugando a la play o en la cama durmiendo o lo que hagáis en la cama.

Lo malo que tiene también el terremoto es que sabemos el momento en el que empieza, pero no cuando acaba. Puede ser una percepción leve, como si fuese un camión cargado, pasando por la calle, o solo se note porque la lámpara colgada del techo se ha movido. Puede que sea solo un guiño de la luz. Pero en el momento en el que veamos que la cosa dura más de unos segundos, tenemos que actuar.

Unas de las acciones básicas es saber donde protegerse. El lugar ideal es bajo una mesa, donde nos colocaremos de rodillas y nos enrollaremos como un gusano, colocando nuestras manos en la cabeza o cualquier otro elemento que nos pueda proteger, como un libro.

l-1483Si de camino podemos abrir la puerta del lugar donde estamos, mejor que mejor, porque puede que el terremoto mueva el marco de tal modo que no os deje abrirla después.

Si no hay una mesa donde guarecernos, lo mejor es bajo los marcos de puertas situados en los muros maestros, que suelen ser los de las partes centrales del edificio que habitemos, o junto a columnas, ya que estos están construidos para soportar fuertes tensiones, frente a los muros de las partes exteriores. Y nunca situarse junto a una ventana o bajo una lámpara.

Ahora solo hay que esperar a que el meneo vaya parando, que no suba en intensidad y que no nos pase nada a nadie.

La mayoría de las veces no tiene porque pasar nada después del temblor y después de tranquilizarnos podemos volver a la vida normal, revisar si algo se ha caído y volver a poner en su sitio ese jarrón tan feo que te regalaron y que sobrevive a todos los accidentes.

Si tenéis que avisar a alguien para tranquilizarlo, lo ideal es un mensaje, NO llamadas. Solo tenéis que pensar en Nochevieja cuando medio mundo a las doce de la noche trata de felicitar al otro medio mundo, provocando el colapso de las comunicaciones. Un mensaje se puede enviar y este se recibirá en cualquier momento.

Si por desgracia el terremoto ha sido fuerte tenemos que evacuar. Antes de salir de casa hay que apagar las llaves del gas, del agua y de la luz, por lo que es conveniente saber previamente donde está cada una, y recoger los implementos de seguridad que hemos recopilado antes del terremoto, añadiendo un botiquín básico.

Hay que bajar por las escaleras y evitar pasar cerca de cualquier ventanal por el que podamos caer y llegar a una zona de seguridad o una zona abierta donde ningún elemento se nos pueda caer encima en el caso de que se produzca una réplica.

Allí debemos esperar a que las autoridades (policía, bomberos, etc) nos indiquen que hacer. En el caso de heridos, si sabemos lo que hacemos, es nuestra responsabilidad moral ayudarlos en lo posible. En el caso de no saber qué hacer, y salvo que se encuentren en grave peligro, lo mejor es no hacer nada.

Tampoco hay que entrar en edificios con daños estructurales y no volver al edificio si se nos ha olvidado el gato. Lo más probable es que esté a salvo en mejor lugar que nosotros.

Estos son consejos básicos aunque claro que hay muchos más, pero no hay que ser paranoicos. Lo mejor que nos puede pasar es un leve movimiento del terreno, saber lo que es un temblor y sonreír después de unos segundos de tensión. En el peor de los casos, solo esperar que se convierta en una experiencia de la que salir lo mejor parados y siendo una fabulosa historia que contar a nuestro futuros hijos o nietos, donde poder meter a dragones y osos y hasta a algún duende despistado de por medio. Para eso es tu propia historia.