El misterio de Crait

Soy un fanático declarado de Star Wars. Lo reconozco. Tal vez no sea de los que se disfraza para asistir a la Comicon o a los estrenos, pero tengo varias camisetas de la saga, muñecos, juguetes y Legos (muchos). Por supuesto que he seguido durante este último año todo lo que ha ido saliendo sobre la última película, “Los últimos Jedi”, y cuando apareció el primer tráiler oficial quedé fascinado por todo lo que nos desgranaba en él en apenas unos pocos minutos.

Es bastante probable que en aquella primera aproximación fuese la aparición de Crait la que más me fascinó. Ese planeta, donde se veía que iba a ocurrir una batalla entre los rebeldes y la Primera Orden, nos recordó a todos los fanáticos al helado Hoth, pero cuando las naves rozaron aquel suelo blanco y surgió una ráfaga roja fue un truco cinematográfico magnífico.

Solo hasta el pasado día 14 de diciembre, el día del estreno, no pude empezar a suponer qué era esa sustancia roja bajo aquel suelo blanco y como geólogo, quedé aún más fascinado. Advierto, desde este punto voy a hacer un pequeño destripe de la última película. Lo he advertido. Si no habéis ido a verla y no queréis saber nada de la historia, no continúes leyendo. Vedla y luego regresad a esta página. Si la has visto, si no eres fanático de Star Wars o simplemente te da igual saber qué es lo que ocurre, continua leyendo.

Empieza el destripe. Os lo advertí. Sigue leyendo

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Homenaje a Jorge Civis

Jorge Civis (Wikipedia)

Hay veces que cuando muere alguien que no es de la familia te impacta sobremanera, sobre todo cuando esa muerte es inesperada. Suele pasar con cómicos (adiós Chiquito), actores, deportistas u otra gente conocida. Algo parecido me pasó a mi cuando me enteré de la muerte de Jorge Civis.

Si no estudiasteis en la Universidad de Salamanca, puede que el nombre de Jorge Civis os resulte algo desconocido. Para mí fue un profesor importante en la carrera. En segundo curso nos daba paleontología y desde el primer momento uno se daba cuenta de que no era un profesor cualquiera. Sigue leyendo

Erupciones volcánicas

Los volcanes provocan fascinación. Da igual quién o qué seas. Todos hemos dibujado alguna vez una forma cónica con su cima recortada por el cráter (con tal vez algo de nieve formando un collar) para representarlos. Y eso no falta a la verdad en algunos de ellos, pero no en todos.

Aunque sin duda lo que produce los mayores “oehs” y caras de asombro son las erupciones volcánicas, aquellas que son controladas y nada explosivas, porque si no, es necesario evacuar y poner pies en polvorosa para salvar nuestras vidas.

Estas erupciones se han clasificado según su poder y violencia en seis clases bien definidas para todos aquellos volcanes que han logrado alcanzar la barrera del nivel del mar.

La más suave es la que se producen los Hawaianos. Como su nombre indica, son las erupciones típicas que se producen en los volcanes que forman y han formado las islas Hawai. Se caracterizan por lavas fluidas, que se mueven con facilidad y rapidez y con una violencia escasa, por los pocos gases disueltos y con una escasa producción de cenizas.

El siguiente en la clasificación son los Estrombolianos. Proviene el nombre del volcán Estromboli, situado al norte de la isla de Sicilia, en Italia, y que es el responsable de la formación de la isla del mismo nombre. También está caracterizado por lavas fluidas aunque estas con una mayor cantidad de gases, pero sin una producción excesiva de cenizas. Sus características hacen que se produzca un edificio volcánico alto, al contrario de lo que pasaba con los Hawaianos, que tienden a extenderse por una gran superficie.

El tercero de la lista son los Vulcanianos. También es un volcán e isla italiana las que dan el nombre a este tipo de volcanes, situado el volcán e isla al norte de Sicilia, en el mismo archipiélago donde se encuentra Estromboli: las islas Eolias. Vulcano, además, es el nombre romano del dios griego Hefestos, el herrero de los dioses, por lo que podría decirse que es un poco el dios de la geología. Los Vulcanianos (no confundir con el Dr. Spock) tienen lavas ácidas, por lo que su viscosidad es mucho mayor a los dos tipos de erupciones referidas anteriormente. Esto hace que las erupciones muestren erupciones más violentas, con explosiones que pulverizan la lava y forman piroclastos en forma de cenizas, lapilli y bombas (según su tamaño).

El cuarto en la lista son los Vesubianos. También es un volcán italiano el que da nombre a este grupo, en concreto el Vesubio, situado en la península que forma el país del sur de Europa, junto a la ciudad de Nápoles y famoso porque produjo la erupción que sepultó la ciudad romana de Pompeya. Aunque esta erupción se categoriza en el siguiente tipo de erupción, los volcanes de este tipo tienden a erupciones violentas y con producción de piroclastos y cenizas en gran cantidad. La lava que sale del cráter es viscosa y se produce una alternancia entre estas coladas y los piroclastos, conformando un edificio relativamente simétrico.

El quinto tipo son los Plinianos. El nombre también procede de Italia, pero no es por un volcán ni una isla, sino a una persona. En concreto por Plinio el viejo, que murió a consecuencia de la erupción que sepultó Pompeya y otras ciudades romanas, aunque la descripción de este acontecimiento natural fue escrita por su sobrino, Plinio el joven. Con este antecedente es fácil saber que las erupciones de este tipo son extremadamente violentas, muy ricas en cenizas y piroclastos, y con lavas muy viscosas. Se caracteriza además por la formación de grandes columnas de cenizas que ascienden a la atmosfera en forma de coliflor.

Por último quedan las erupciones más violentas de todas, las Peleanas. Su nombre deriva del volcán Peleé, en Martinica (solo el nombre suena a playa paradisiaca), que en 1902 provocó la destrucción de la capital San Pedro. La violencia de este tipo de erupciones es debida a la extremada viscosidad de la lava. Esto provoca que apenas alcance la superficie del cráter, por lo que se enfría y solidifica, formando un tapón que es incapaz de ser traspasado por los gases que se acumulan en el interior generando una presión que al volverse insostenible provoca grandes explosiones, tal y como ocurrió en el Monte Santa Helena en 1980.

Este tipo de erupciones se han producido a lo largo de la historia geológica en la superficie del planeta, puesto que hay erupciones volcánicas también bajo los océanos, que por sus características forman otro tipo de estructuras y condiciones. Pero eso es algo que contaré otro día.