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La isla de los misterios revelados

DSC_0224La Isla de Pascua es uno de esos lugares cuyo nombre irremediablemente trae a la cabeza una imagen clara: los Moais. Uno puede imaginar que tal vez algún día, durante unas vacaciones, cuando se haya ahorrado lo suficiente, se hayan dejado los miedos al avión aparcados y se tome la firme decisión de decir sí, se presente en esa isla cara a cara con aquellas estatuas de grandes cabezas cuadradas, labios finos y nariz achatada.

Hace unos años tan solo me planteaba viajar a Berlín (un sueño cumplido), pero Isla de Pascua ni se me pasaba por la cabeza. Ahora que estoy por Chile era un destino que no podía perderme si tenía la posibilidad. Y lo acabo de cumplir.

Podría hablar mucho de Isla de Pascua, de sus misterios, de los Rapa Nui, de los paisajes, de lo verde que es todo y de la tranquilidad que se respira y que inspiran los habitantes de la isla, pero es difícil de transmitir. Solo puedo dar datos y mostrar fotografías, además de que durante este viaje de cuatro días he tenido cuatro revelaciones. Perdón, me he ido por el lado místico del asunto; cuatro aspectos que la Isla de Pascua presenta con claridad meridiana. Y no tiene nada que ver con los extraterrestres.

La Isla de Pascua es parte del territorio insular de Chile y está conformada por una única isla que tiene una forma triangular casi isósceles y casi con un ángulo recto. Los lados de este triángulo son de 16, 17 y 24 km de longitud, siendo el mayor el que forma una diagonal SW-NE, mientras que los otros dos lados se orientan hacia el N y el W. El punto más cercano a la isla es el territorio continental de Chile, a 3.700 Km, o lo que es lo mismo, 4 horas de avión en el que solo se ve la inmensidad del océano Pacífico. El siguiente lugar es Tahití, a 4.100 Km.

La Isla de Pascua se encuentra en Oceanía, técnicamente, y conforma uno de los vértices del triángulo imaginario de las islas polinesias, triángulo que completan las islas Hawái al norte y Nueva Zelanda al oeste.

La primera verificación de la que me di cuenta se ve al aproximarse con elDSC_0646 avión y no es otra que su origen volcánico. La Isla está formada por tres volcanes principales. Rano-Kao (al SW, estando al norte Hanga Roa, la única población de la isla), Poike (al E) y Terevaka (al N). Los dos primeros son los dos volcanes más antiguos, que emergieron hace entre 2 y 3 millones de años, formando dos islotes que no son otra cosa que la punta de un edificio volcánico que se asienta a 2.000 m de profundidad bajo el agua. Posteriormente emergió el Terevaka, hace 300.000 años, siendo un volcán en escudo que progresivamente fue aumentando en extensión hasta que se unió con sus dos hermanos mayores configurando la isla actual. Estos son los tres cráteres principales, pero más de 70 conos son visibles cuando se transita por la isla.

DSC_0495El origen de los conos es un tanto controvertido, aunque mayoritariamente se piensa que son producto de un punto caliente, que fue formando una línea submarina de islas ahora bajo el océano Pacífico y que se alinean hacia el este, de modo similar a lo que ocurre con las Islas Hawái. Su última erupción datada fue hace 2000 años.

La segunda verificación es que los primeros pobladores de la isla no eran para nada estúpidos. Además de tener un conocimiento certero del mar, un entorno con el convivían desde hacía muchos siglos (y que los aventureros europeos deberían haber envidiado), utilizaron el material rocoso de la isla con habilidad. Nunca, hasta la llegada de los occidentales, utilizaron herramientas de metal y se tuvieron que emplear con las obsidianas, escorias y tobas que conforman la isla. Un buen ejemplo es el poblado de Orongo, en las cercanías de Rano-Kao, donde planchas de roca fueron utilizadas para la construcción de las viviendas, única manera para soportar los vientos que soplan en esta zona alta de la isla situada junto al mar.

DSC_0304Pero sin duda los moais, inmensas moles de roca, atrajeron la inventiva de los pobladores. Utilizaron dos tipos de roca diferente para su construcción. El cuerpo central estaba construido con toba volcánica (algunas parecen ignimbritas), una roca fácil de tallar, pero también consistente y que procede de las faldas del Rano Raroku, al este. En estas faldas son visibles moais que no fueron transportados y algunos que quedaron sin acabar y que permanecen tumbados aún pegados a la masa de roca, tal vez esperando a que alguien los acabe y los lleve a su lugar.

El otro material utilizado procede de Panu Pau, muy cerca de Hanga Roa.DSC_0186 Aquí hay una cantera de escoria o piedra pómez de color rojizo, y que era utilizada para los Pukaos que son los sombreros de los moais o tal vez la representación de su pelo.

Pero no solo la toba dio vida a los moais. La traquita, una roca algo más dura, también fue utilizada para la talla de estas piezas, aunque solo un pequeño porcentaje de los casi 1.000 moais catalogados por los arqueólogos. Por cierto, no todos los moais son hombres. Hay algunos de mujeres, pocos, pero los hay.

La tercera verificación es la sobreexplotación de los recursos que sufrió la isla. Aunque haya palmeras, arbustos, grandes eucaliptos jalonando las carreteras y bosques que dan sombra, nada de eso existía hace unos siglos atrás. Los habitantes primigenios de la isla arrasaron con todos los árboles. El por qué es discutido y tal vez no se deba solo a la construcción de los moais, sino que las guerras entre diferentes tribus ocasionaran que los recursos se agotaran en una población que cada vez era mayor y que no tenía posibilidad de ir a ningún lugar. Esto que ocurrió en el pasado tal vez debería servir para pensar en la sobre explotación de recursos que sufrimos en la actualidad y de la que los Rapa Nui fueron los primeros habitantes en el planeta en sufrirlo en sus carnes.

La cuarta verificación, y última, es que DSC_0998la evolución es real. Una de las enseñanzas de la evolución es que ante un entorno beneficioso, con alimento y espacio, las especies tienden a ser más grandes. En espacios menores y con menos alimento ocurre todo lo contrario. Con los caballos de la isla pasa esto. Sorprende verlos y que sus cabezas apenas lleguen a mi altura (1,72 m) y su cuerpo sean reducidos. Son caballos pequeños, pero como me dijo el dueño de las cabañas donde nos quedamos, eran los mejores para la isla. Su movilidad era mucho mejor que los grandes, como un caballo inglés que tenía allí que destacaba por su alzada, el cual era bastante torpe en los caminos pedregosos, pero que era bueno para largas distancias. ¿Pero quién necesita un caballo de largas distancias en una isla pequeña?

DSC_0714Sin duda Isla de Pascua es un destino que no se puede perder si se tiene la oportunidad (y el dinero, claro) para ir. Todo en ella llama la atención y cualquiera que vaya la disfrutara a su modo, pero la disfrutara sin duda alguna. Y si encima te enseña algo, mejor que mejor.

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Un resumen y algo más

Durante casi un año he estado escribiendo una serie de artículos que detallan, más o menos, todos los pasos que nos han llevado a existir como especie en este planeta. Este es mi modo de resumirlo todo.

Al principio no existía nada, así que de la nada tuvo que surgir algo. Como surgió ese algo es un misterio, pero las fuerzas que nos rodean propiciaron la aparición del universo que conocemos a partir de la explicación que da la teoría de cuerdas y las interacciones entre las dimensiones invisibles a nuestra capacidad de percepción.

En este punto de la historia comienza el tiempo. Solo se necesitaron unos pocos segundos para decidir todo el destino. Los primeros elementos se formaron, los más básicos, esos que constituyen los ladrillos fundamentales de todo lo que conocemos y que se distribuyeron en un universo en plena expansión y caliente, concentrándose en determinados sectores, algo que resultó fundamental. Al concentrarse esto generó calor, como si fuera un concierto de un grupo importante (pongamos Queen). Así nacieron las galaxias y dentro de ellas las estrellas, gigantescas estrellas, con un tamaño difícil de concebir en nuestro cerebro, capaces de dejar a nuestro Sol como una simple canica.

Fusión nuclearPero no era bueno ser grande. Necesitas mucha energía para seguir caliente así que son de muerte rápida, con un estallido final en forma de supernova. Gracias a la nucleosíntesis, que se produce en esta muerte estelar, se produjeron el resto de elementos químicos, esos de los que estamos compuestos.

Más estrellas nacieron de las cenizas de sus abuelas, entre ellas el Sol. Tomando más hidrogeno, el Sol fue formándose y el resto de elementos de estas supernovas atrapados por la gravedad de la nueva estrella se unieron y combinaron, y formaron rocas y compuestos orgánicos, líquidos como el agua y gases. La acreción fue tomando forma y grandes bolas de materia giraban alrededor de la estrella recién nacida.

Los planetas tomaban vida. Engordaban su masa con más y más planetésimos despistados a su alrededor y que chocaban con frecuencia contra estos protoplanetas.

Algo clave pasó con la Tierra. En su órbita no giraba solitario. El destino le había concedido una hermana, Theia, quien también crecía en masa, lo que hacía que su gravedad fuese cada vez mayor y los acercara. Un beso explosivo acabó con la muerte de la menor, Theia, desgranando a la primitiva Tierra, arrancando una parte de su cuerpo que fue cedido para que tuviera una amante nocturna en la Luna.

Esto podía haber pasado en cualquier punto orbitando alrededor del Sol, pero se produjo a una distancia oportuna de 150 millones de kilómetros. La Tierra se vio beneficiado por ello. Creó una atmósfera estable y el agua quedó retenida por su gravedad, produciendo lagos y océano, ríos y arroyos. La dinámica se completó con una geología particular y un núcleo de hierro que proporcionó una protección magnética ante los soplidos del Sol.

Un nuevo mundo se estabilizaba y las moléculas orgánicas se unían para crearEvolucion la vida. Moléculas simples formaron los primeros organismos. Simples. Tan solo una pared protegiendo lo importante en su interior. Había tiempo de sobra para ir mejorando las cosas. Mil millones de años fue bastante tiempo para que se diera un paso más.

Los seres multicelulares, unas comunas de células ayudándose entre sí, constituyeron seres más complejos. Si lo pensamos bien nosotros somos eso, una comunidad de amigos que buscan el bien común. Más les vale para sobrevivir.

El Pikaia apareció en un mundo hostil. Una explosión de diversidades se daba en su tiempo, cambiando a la velocidad de un parpadeo para ser mejor que tu contrario, ser más competitivo ente los depredadores y los depredados. Su capacidad de supervivencia fue crucial.

Del ancestro común en los mares Cámbricos surgieron los primeros peces. Millones de años pasaron para que los anfibios llegaran a ocupar no solo el mar sino parte de la tierra firme. La Luna seguro que tuvo mucho que ver con esto. Los reptiles se aventuraron algo más adentro, unos valientes, y aparecieron los mamíferos y los dinosaurios. Los primeros fueron discretos, como si supieran que su momento llegaría, mientras que los dinosaurios fueron presuntuosos, unos emperadores que debieron de pensar que vivirían para siempre dominando aquel planeta, siendo grandes como pequeñas montañas y rugidores como cien leones.

Pero lo mismo que creó la Tierra los destruyó y los mamíferos debieron de sonreír, saliendo de sus madrigueras en la noche y aventurándose a un mundo en el que los gigantes habían caído. Así que crecieron en un paisaje donde las aves eran el último vestigio de un pasado mejor.

Unos millones de años tuvieron que pasar. Miles de modificaciones de los animales, miles de cambios en el territorio y solo una la clave para el bipedismo. Una simple fractura limitó todo un continente. Las lluvias ya no llegaban y el bosque cambió. La lucha por la vida se daba de nuevo.

Bidepismo, manos prensiles y un cerebro cada vez mayor. Las herramientas para que un ser explorara el planeta. Unos, los homo erectus, se aventuraron y se movieron. Una nueva especie, los homo sapiens, lo hizo mejor y llenaron el planeta.

CiudadY ahora estamos aquí, en un mundo que cambiará aunque no lo creamos o queramos. Las especies evolucionan ante nuestros ojos sin darnos cuenta y las montañas se erosionan.

Nosotros sobreviviremos por un tiempo, pero llegará un punto en el que el planeta será demasiado hostil. Cuándo es difícil de calcular y de establecer. Es posible que nosotros seamos los causantes de que no podamos vivir cómodamente en él y necesitemos cambiarlo o salir de él.

Con o sin nosotros el planeta continuará. La vida seguirá por bastante tiempo, hasta un punto en el que el agua desaparezca por culpa del calor insoportable. La vida empezará a menguar. Los primeros en desaparecer serán los animales más grandes y las plantas, y luego los más pequeños. La vida más simple será la que logrará sobrevivir más tiempo y las bacterias serán las últimas en despedir al sol. Una involución en toda regla.

Se han dado unas condiciones especiales para que seamos conscientes de lo que nos rodea. Tal vez no seamos la única vida en el universo. Hay miles de millones de estrellas y probablemente existan condiciones similares que permitan la vida, tal y como la conocemos o en una manera que solo pensaríamos que es ciencia ficción. Ya lo dijo Carl Sagan, cuanto espacio desaprovechado si estamos solos en el universo.