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Los homos

El aspecto que hace que el hombre sea hombre son  sus herramientas. La creación de estos elementos artificiales, producto de un intelecto desarrollado, son el rasgo definitivo y que, por primera vez, separa un linaje de género de otro diferente sin tener en cuenta características biológicas clave.

La aparición del género homo no solo supuso una serie de nuevas especies en el planeta, sino la aparición de una especie, la última en la cadena, capaz de adaptarse a cualquier situación no por su biología sino por su inteligencia.

El primero en esta familia fue el homo rudolfensis, en África, el que dio la raíz al árbol genealógico que continúa con el homo habilis en el tronco, una especie con plenas capacidades para fabricar herramientas líticas, y el homo erectus, coexistiendo durante 500.000 años.

El homo erectus o ergaster, para la especie encontrada en Europa, fue la primera en dominar el fuego y la que comenzó con el carácter exploratorio que orbita alrededor de los homos. No solo África los vio caminar por sus tierras. Europa fue un punto por el que vivió; y Asia, donde se expansionó de tal manera que llegó hasta las islas del Índico donde se establece la actual Indonesia.

Del homo erectus se ramifica el árbol en tres ramas. La más corta la supone el homo floresiensis u hombre de Flores, una isla indonesia donde vivió esta especie de homo de talla pequeña, y que en ocasiones ha sido bautizada como hobbit, los personajes de la Tierra Media de Tolkien.

AtapuercaPosiblemente una especie intermedia en la segunda rama fue anterior al homo Antecesor en Europa y que vivió en la península Ibérica, en la Sierra de Atapuerca (Burgos, España), al igual que lo hizo el siguiente en la rama, el homo Heiderbergensis, del cual existe un registro fósil más amplio.

La tercera rama nace de nuevo en África. De esta rama aparece nuestra especie, el homo sapiens, con los abuelos homo Rhoderrensis.

Entre todas estas generaciones falta solo una especie de todo el árbol y que es la punta final de una de las ramas. Esta especie probablemente apareció en Alemania o al menos en el centro de Europa evolucionando de los Heiderbergensis. Se trata de los Neandertales.

Fueron una especie inteligente, aunque su apariencia pudiese parecer la de unNeandertal hombre con solo músculos y poco cerebro, mirando plácidamente un hueso en sus manos, está fuera de la imagen real. La idea de primitivismo es contraria a la realidad estudiada por los paleontólogos. Si bien su morfología era diferente a la nuestra, siendo de talla más baja, aunque de mayor corpulencia, y posiblemente con la piel blanca, todo ello adaptado a las condiciones glaciares que avanzaban por esta región del planeta, su idea de comunidad era generalizada, con sentimientos que se demuestran con los rasgos encontrados en fósiles donde huesos estaban soldados o individuos de edad avanzada que habían sido cuidados hasta sus últimos días.

Nosotros nos desarrollamos en África. Con la piel negra y con poco pelo cubriendo el cuerpo, estos hombre y mujeres debieron ser altos en comparación con los Neandertales aunque mucho más delgados, adaptados a un entorno caluroso en el este del continente. De nuevo las dos piernas que le permitían su locomoción eran sus aliados para recorrer grandes distancias y, como ya hizo el homo erectus, su disposición a la exploración fue más que patente, posiblemente envalentonados por sus herramientas y armas que les permitían defenderse de animales depredadores y que les permitían ser cazadores sin garras.

Su incursión en Europa y Asia fue hace 100.000 años, coincidiendo con los Neandertales durante 30.000 años. Todo parece indicar que hubo una convivencia pacífica entre dos especies diferentes, pero similares. Imaginar el momento en el que un grupo de sapiens se encuentra con uno de neandertales debió de suponer un encontronazo extraño muy similar al del hombre de raza negra al ver por primera vez a un blanco o los nativos americanos con los primeros españoles colonizadores.

Sin duda ambos grupos poseían una cultura propia. Es posible que entre ambas especies hubiera un intercambio de conocimientos cuya transmisión no debió de ser sencilla, pero que tuvo que ser eficiente de alguna manera.

Pero los Neandertales se extinguieron. ¿El sapiens tiene la culpa? Puede que sí, puede que no. La extinción de nuestros hermanos se produjo al mismo tiempo que especies como el mamut lanudo desaparecían definitivamente, animales adaptados a unas condiciones que iban desapareciendo y a las que el Neandertal no pudo sobrevivir. El sapiens pudo influir en la ocupación de determinados nichos que solo ocupaban el Neandertal hasta su llegada. Tal vez nunca lo sepamos la verdad.

Migración humanaEl homo sapiens sobrevivió y se expandió por el planeta. Tras Europa y Asia les siguió las islas del Índico hasta llegar a Australia. América fue la siguiente etapa, pero no llegaron por mar sino por tierra gracias a los últimos coletazos de la glaciación y que permitían la formación de un puente de hielo en el estrecho de Bering, que actualmente separa el este de Rusia con Alaska, que al fundirse dejó separado del resto esta parte de tierra emergida. Los hombres poblaron esta tierra hasta llegar al punto sur de Sudamérica, poblando el extremo meridional de Chile hace 11.000 años.

Los últimos lugares en ser poblados fueron los aventureros polinesios, llegando a las diferentes islas del Pacífico hace unos pocos milenios.

Finalmente el homo sapiens se encontró en todo el planeta. En unos pocos cientos de años pasó de estar solo en África a que siempre un humano contemplara la luz del día, siendo la primera especie en hacerlo en toda la historia del planeta.

Mucho ocurrió hasta este punto. Millones de generaciones, millones de especies, transformaciones inverosímiles que a veces funcionaban, catástrofes, terremotos, impactos de cuerpos extraterrestres, todo permitió que nos encontremos hoy aquí. Somos un pequeño grano de arena en la evolución. ¿Nos extinguiremos? Posiblemente, y otras especies nos sustituirán. Lo queramos o no, el planeta evoluciona y con él las especies que lo habitan. Es así de simple.

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Una historia del este

Todo empezó en África hace 7 millones de años. En aquel momento las cosas empezaron a cambiar. Con la lenta cadencia con que las rocas se mueven impulsadas por las colosales fuerzas de la naturaleza, África comenzó a cambiar.

Volviendo la vista un poco más atrás en el tiempo, comprenderemos el comienzo de esta historia. Hacía mucho tiempo que ningún terreno se separaba de África. Lejos quedaba la separación con Sudamérica o con India. Había añoranza por Madagascar, pero tampoco se había ido tan lejos. Pero llegó un momento en el que África empezó a dividirse de nuevo.

Al este del continente empezó a surgir un rift, algo que solo augura que con el tiempo ese punto será un océano que separa dos cortezas continentales. Este proceso provocó la aparición de una gran falla y la formación de volcanes que construyeron una nueva cordillera. Este accidente geográfico fue clave para la parte este del continente. Al oeste la selva seguía extendiéndose como siempre, pero al este las precipitaciones se vieron drásticamente afectadas.

SabanaEl fin del régimen de lluvias normal, que permitía la supervivencia de la selva, provocó que el clima cambiara y con ello el ecosistema de selva, cambiando a lo que actualmente conocemos como sabana y que se caracteriza por planicies cubiertas de hierbas altas y escasos y solitarios arboles dispersos a lo largo del terreno.

En este ambiente los primates existentes en este ecosistema tuvieron que adaptarse. Ya no era todo tan fácil, donde los arboles estaban cargados de alimento fácil de conseguir y que además suponían una forma de protección ideal y rápida en las copas. Ahora el alimento estaba en arboles aislados y los depredadores tenían más fácil la posibilidad de cazarlos cada vez que se desplazaban para poder alimentarse.

Ante estas nuevas condiciones solo los mejores adaptados podían sobrevivir en este ambiente. Durante generaciones las transformaciones anatómicas supusieron un cambio fundamental para que nuestra especie se desarrollara en el planeta.

Las dos condiciones Evolución humanaprincipales para el cambio fueron el bipedismo y la obtención de un pulgar oponible. El bipedismo no era algo nuevo en la naturaleza para los primates, quienes en ocasiones caminan a dos patas para desplazarse de un lugar a otro. Lo que ocurrió esta vez fue transformándose de algo temporal a permanente, presionados por los depredadores, ocultos por las hierbas altas que ocultaban la visión de los primates primitivos y cuya única forma de vigilancia eran los arboles aislados o levantar la vista por encima de esta vegetación, algo que solo alcanzaban alzándose en sus patas traseras.

La transformación al bipedismo trajo consigo un cambio en la morfología de todo el cuerpo. El cambio fundamental fue en la cadera que debía adaptarse a un cuerpo erguido. Esto a su vez produjo un cambio progresivo en la columna vertebral, curvándose hasta ser la S actual para mejorar la dinámica corporal y modificar el punto de equilibrio del cuerpo, situándose aproximadamente a la altura del ombligo. Otro cambio se situó en el cráneo donde el foramen magnum pasó de estar en la parte trasera a moverse hasta la parte inferior, para conectar el cerebro y cerebelo con la columna vertebral y el sistema nervioso que en ella se alberga.

El otro cambio morfológico, la aparición de un pulgar oponible, producto de una mutación, permitía a las nuevas especies tomar con las manos elementos y utilizar mejor herramientas, algo que desde hacía mucho tiempo ya hacían, como bien lo demuestran los chimpancés y el uso de palos para “cazar” hormigas y otros insectos.

El momento en el que este proceso comienza fue hace 7 millones de años, donde el Ardiphitecus se separó de la línea evolutiva compartida con el chimpancé, nuestro pariente más cercano.

Poco a poco este género fue evolucionando hasta la aparición de los Australopitecus los primeros verdaderamente bípedos con diferentes especies a lo largo de un periodo de poco más de tres millones de años desde los 5,3 a los 2,3 millones de años con tres especies principales, la Africanus, la precursora, Afarensis, dentro de la que se incluye Lucy, posiblemente uno de los restos de la evolución humana más famosos, y los Anamensis.

Varias especies más de Australopitecus caminaron sobre el planeta mientras el género homo hizo aparición. El punto de separación, actualmente bastante controvertido, y que se fecha con la aparición de herramientas de piedra por parte del nuevo género hacer 2,5 millones de años.

excaliburLa aparición del género homo y la elaboración de herramientas, supuso el punto fundamental para que la especie humana progresara. Nuestro cerebro, nuestra única evolución realmente útil en nuestros cuerpos, tuvo una manera para expandirse que ninguna especie tuvo antes.

Un cambio en las condiciones del ecosistema es la mejor presión para la evolución. Para nuestra aparición todo se debió a que teníamos que mirar por encima del horizonte, necesitando cambiar nuestro cuerpo. Nuestras manos ayudaron a modelar herramientas y si queríamos que fueran cada vez más útiles solo los más inteligentes podían confeccionarlas. Un aumento en el cerebro, centro de nuestra inteligencia, conllevo que nuestros órganos se redujeran hasta un punto crítico, ya que el cerebro es un habido consumidor de energía y que cada vez era mayor. Un mayor cerebro implicaba un cráneo mayor, con problemas asociados en el parto por una cadera modificada a causa del bipedismo, que presionaba para que el conducto del parto fuera menor, empujando a que las hembras tuvieran vástagos con un cerebro suficientemente desarrollado, pero no autosuficientes como en algunos de nuestros antepasados primates. La necesidad de mayor energía impedía que nuestra dieta, basada en vegetales, continuara siendo la misma, implicando que se tuviera que ir aumentando la cantidad de proteínas animales, mucho más calóricas, haciéndonos carroñeros animales carroñeros hasta que nuestra inteligencia nos permitió ser cazadores.

Sin duda es una fortuna que existamos en este planeta. No tenemos garras, no corremos rápido, no somos los más fuertes y no somos grandes. No tenemos pelo que nos proteja del frio y desnudos en la naturaleza pocos conseguiríamos sobrevivir. Nos tocó la lotería y nos convertimos en los más ricos del planeta con solo un boleto.