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Pensar en el futuro

En ocasiones nos gustaría conocer el futuro, saber que nos ocurrirá esta tarde, mañana o el próximo año, como si fuéramos Marty McFly con un DeLorean, pero eso le restaría salsa a la vida.

Como no es posible saber el futuro, ya que todos ganaríamos la lotería todas las semanas, solo se pueden realizar suposiciones sobre lo que nos ocurrirá a partir de los datos que tenemos ahora y sobre las acciones que tomaremos en el futuro. Podemos suponer como se desarrollaran nuestros estudios si nos ponemos a estudiar todos los días, o que ocurrirá si decidimos llegar todos los días media hora tarde al trabajo.

En geología también se ha planteado que ocurrirá en el futuro del planeta. Aquí no entran plazos de uno, dos o cinco años. Hay que hablar de millones de años.

Hay determinadas cosas que ya sabemos que ocurrirán. El Pacífico va a seguir haciéndose cada vez más pequeño, cediendo el trono de mayor océano al Atlántico, que con su empuje desde la dorsal central favorece este estrechamiento.

Japón llegará a unirse con el Asia continental, al igual que todas las islas del Índico, conformando en el futuro las cimas de una cordillera que recorrerá todo este cordón. Y África seguirá hacia el norte hasta chocar con Europa, que acabará muy perjudicada en todo este cocktail de cortezas y placas tectónicas.

El mapa resultante final es más complicado de definir, desde que en 1992, un geólogo sudafricano fuera desafiado a determinar cuál será el modo en el que las placas tectónicas volverían a formar nuevamente un supercontinente.

En la actualidad se definen tres modelos posibles.

El primero es denominado nueva Pangea. En este modelo todos los Supercontinentescontinentes se desplazan hacia el norte geográfico. Sudamérica ha rotado hasta chocar el actual Perú con la costa este de EEUU. Alaska ya no está separada por el estrecho de Bering con Asia y Australia y Antártida ahora se encuentran en donde antes se encontraba el océano Pacífico. África también ha rotado, empujando la península Arábiga y cerrando el mar Rojo y el golfo Pérsico, además de partir Europa en dos, llevándose consigo a las islas Británicas, parte de Francia y la península Ibérica, que en ese momento serán las tierras continentales situadas más al oeste.

Un segundo modelo se denomina Amasia. Los continentes tienen una unión similar a la del primer modelo salvo porque la Antártida continuará en su misma posición en el polo sur del planeta.

El tercer modelo es ciertamente radical. Se denomina como Próxima Pangea y tiene como eje que el Pacífico no se estrechará tan rápido como se supone y el Atlántico desaparecerá antes, volviendo a unir, como habían estado millones de años antes, Europa, África y las dos Américas. Australia continuará en una posición similar, pero Asía chocará con ella.

En todos los modelos el nuevo supercontinente conformará un gran desierto. En los dos primeros el desierto será de hielo, puesto que la deriva llevará a la mayor parte de las tierras emergidas hacia latitudes altas, quedando pocas en latitudes ecuatoriales. El tercer modelo si plantea un supercontinente ecuatorial, similar a Pangea durante el Pérmico y que fue en parte responsable de la gran extinción masiva que se dio en este periodo, entre otras causas.

El futuro no está escrito, solo el pasado. La historio puede cambiar por diversas causas. Imaginad que de repente surge una dorsal en medio de Asia o en Sudamérica. La Antártida comienza a derivar hacia el norte sin control. Todo esto es geología ficción y seguramente no estemos en ese tiempo para saber si los pronósticos que unos locos por la ciencia hicieron en el siglo XXI aciertan en el siglo… creo que no hay números romanos para definirlo. Pensad que yo aún sigo esperando los coches voladores.

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El ciclo de Wilson, el destructor de placas

Las placas tectónicas se mueven. Unas se separan, otras se juntan y algunas se introducen debajo de otras para dar lugar a grandes cordilleras. El ciclo de Wilson explica de manera clara todos los pasos que llevan a las zonas continentales a romperse, separarse y volverse a unir.

Si podemos ponerle un inicio al ciclo de Wilson coincidiría con su final, la unión de todos los continentes emergidos en uno solo y masivo. Al hablar de supercontinente a todos nos viene el nombre de Pangea, el único continente que dominaba el planeta hace unos 280 millones de años, durante el Pérmico, a partir del cual se formaron dos continentes menores, Godwana, en el sur, y Laurasia, en el norte, que a su vez se fragmentaron para dar la conformación actual del planeta.

Pero no ha existido un solo megacontinente. El registro geológico nos indica que en los 4500 millones de años del planeta han existido al menos otros tres: Pannotia (hace 800 ma), Rodinia (hace 1100 ma) y Columbia (hace 1500 ma). Todos ellos formaron continentes y relieves que han quedado casi borrados por la erosión y la destrucción de la evolución tectonica. Todo producto del ciclo de Wilson.

El ciclo de Wilson comienza con una placa continental.  Es un lugar estable en el que se produce un adelgazamiento progresivo de la corteza por una masa magmática que asciende a la superficie. Este adelgazamiento provoca la separación de la masa continental a través de un rift, que en cuanto encuentre el océano formará un nuevo mar. El ejemplo que podemos encontrar en la actualidad es lo que se observa en el este de África, donde se está produciendo una separación que romperá al continente en dos, en una fractura de orientación norte-sur en la que se están formando una serie de lagos, como el lago Victoria.

Una vez invadido por el mar, la separación entre continentes formará una dorsal que empezará a separar a las dos nuevas placas continentales lentamente. Como ejemplos actuales tenemos la dorsal Atlántica, que aleja a todo el continente Americano de África y Europa, y en un estado más incipiente, el mar Rojo, donde el este de África ve como la península Arábiga se separa de ella.

Pasados varios millones de años, la zona de contacto entre la zona oceánica, con corteza más delgada, y la zona continental, con mayor grosor de corteza, se rompe y comienza la corteza oceánica a introducirse por debajo de la corteza continental, lo que produce la formación de cadenas montañosas en este borde, como viene ocurriendo en America del Sur, donde la placa pacífica está subduciendo por debajo del continente habiéndose elevado la cordillera de los Andes.

Como el movimiento continúa, las placas continentales pueden llegar a unirse de nuevo. La cuenca oceánica se estrecha, como en la actualidad ocurre en el mar Mediterráneo, donde África está acercándose a Europa y en algún momento chocará contra el viejo continente.

En cuanto se produzca la unión de las dos zonas continentales se elevará una nueva cordillera en esta zona de unión, lo que ocurre en la zona del Himalaya, donde las placar euroasiática y de la India están fusionándose, creando un nuevo continente.

Durante todo el ciclo de Wilson se producen unos pasos muy determinados, los cuales, como se puede observar en un mapa de placas tectónicas y sus bordes, no se producen simultáneamente en todo el planeta, si no que en cada lugar está evolucionando de manera particular, aunque su final sea conocido, la creación de un nuevo supercontinente que se llamara Amasia.